Qué revisar en un coche usado antes de comprarlo
Antes de comprar un coche usado revisa la carrocería (golpes, óxido, diferencias de pintura), el motor (fugas, niveles, humo), neumáticos y frenos, el interior y la electrónica, y haz siempre una prueba de conducción atento a ruidos, tirones y vibraciones. Comprueba el historial de mantenimiento y la ITV. Si compras a un profesional con taller propio, esta revisión ya viene hecha y con garantía.
Carrocería y chasis
Empieza por fuera y con luz de día. Busca diferencias de tono en la pintura, separaciones desiguales entre piezas (puertas, capó, aletas) o tornillos con marcas: pueden indicar un golpe reparado. Un poco de óxido superficial es normal en un coche de costa como los de Mallorca, pero desconfía del óxido en zonas estructurales o en los bajos.
- Diferencias de color o textura en la pintura.
- Holguras desiguales entre puertas, capó y maletero.
- Óxido en bajos, pasos de rueda o estructura.
- Estado de faros, lunas y juntas de goma.
Motor y mecánica
Con el motor frío, abre el capó: revisa que no haya fugas de aceite o líquidos, comprueba el nivel y el aspecto del aceite y mira el estado de correas y manguitos. Arranca el coche y fíjate en el color del humo: el humo azul (aceite) o blanco persistente (refrigerante) es mala señal.
Si no controlas de mecánica, la opción más segura es comprar un coche que ya haya pasado revisión en un taller. Así sabes que estos puntos están comprobados por un profesional.
Neumáticos, frenos y suspensión
Los neumáticos cuentan mucho: un desgaste irregular puede indicar problemas de dirección o suspensión, y cambiarlos los cuatro es un gasto a sumar al precio. Comprueba la profundidad del dibujo y que las cuatro ruedas tengan un desgaste parecido.
En la prueba de conducción, frena con firmeza en un sitio seguro: el coche no debe tirar hacia un lado ni vibrar el pedal. Atento también a ruidos al pasar por badenes, señal de suspensión cansada.
Interior, electrónica y kilometraje
Dentro, comprueba que todo funciona: aire acondicionado, elevalunas, luces, pantalla, sensores y cámaras si los tiene. Cruza el desgaste del volante, la palanca y los pedales con los kilómetros del cuadro: si el coche marca pocos kilómetros pero está muy gastado, sospecha.
Pide el historial de mantenimiento y las facturas. Un coche con revisiones al día y un solo propietario suele dar mucha menos guerra que uno sin papeles.
La prueba de conducción, imprescindible
Nunca compres un coche usado sin probarlo. Conduce unos minutos por ciudad y, si puedes, por carretera. Comprueba que el cambio entra suave, que el embrague no patina, que no hay tirones ni ruidos extraños y que la dirección va recta. Cualquier vibración o testigo encendido merece una explicación.
Si todo esto te da pereza o inseguridad, comprar a un profesional con taller propio te lo ahorra: el coche llega revisado, con garantía y con alguien que responde. En Coches Ocasión Manacor hacemos esa revisión por ti en cada vehículo que vendemos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es lo primero que hay que mirar en un coche usado?
La carrocería y el historial. Las diferencias de pintura o las holguras delatan golpes, y el libro de mantenimiento te dice cómo se ha cuidado el coche. Después, el estado mecánico y una prueba de conducción.
¿Cómo saber si a un coche le han manipulado los kilómetros?
Compara los kilómetros del cuadro con el desgaste real de volante, pedales y asiento, y revisa que el historial de revisiones sea coherente. Un kilometraje muy bajo con un interior muy gastado es una señal de alarma.
¿Merece la pena llevar el coche a un taller antes de comprarlo?
Si compras a particular, sí: una inspección previa en taller cuesta poco comparado con una avería oculta. Si compras a un concesionario con taller propio, esa revisión ya está hecha y el coche va con garantía.
¿Qué ventaja tiene comprar un coche ya revisado?
Te ahorras el riesgo y el trabajo de comprobarlo todo tú: el coche se entrega en buen estado, con garantía por escrito y con un responsable al que acudir si surge algo.